domingo, 9 de noviembre de 2014

4.1 economía y diversidad económica

La economía de la biodiversidad se basa en la consideración de los beneficios económicos que supone la conservación de la biodiversidad, así como el coste económico de su pérdida o deterioro. En un mundo tradicionalmente preocupado por el incremento de los recursos financieros y no por la escasez de recursos naturales, el impulso de la economía de la biodiversidad constituye un paso fundamental para conservar el capital natural, como soporte de la vida y de la economía.
La integración de la conservación de la biodiversidad en las políticas económicas constituye un elemento esencial para el logro de los objetivos de desarrollo sostenible a largo plazo: por un lado, el coste de conservación es mucho menor que el coste de reposición, aun cuando esto sea posible; por otro lado, debemos considerar que una correcta gestión de la biodiversidad abre toda una línea de posibilidades de negocio relacionadas con la biodiversidad perfectamente sostenibles, tanto desde el punto de vista medioambiental como económico y social.

Sin embargo, esta sostenibilidad ambiental no será posible si no modificamos las actuales pautas de producción y consumo de bienes que conducen a una sobreexplotación insostenible de los recursos naturales. Ni siquiera en aquellos casos en los que la sustitución de bienes y servicios de los ecosistemas sea posible mediante el desarrollo y despliegue de tecnologías, se garantiza que la calidad y la durabilidad de los mismos sea similar a la de los recursos naturales.

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